¿Cuantos de nosotros no hemos pasado por el penoso momento de ser criticado por llevar una relación con una persona mayor o menor?, en algunos momentos particularmente me he vuelto el blanco de innumerables criticas como esas y si bien es cierto que he tenido algunas relaciones donde yo he sido hasta 10 años mayor, no deja de ser cierto que de alguna manera cada quien elige la edad, las características físicas e incluso el sexo de la persona con quien quiere compartir un determinado momento de su vida y con suerte hasta el resto de ella. Pero reflexionando sobre este tema he pensado que la diferencia de edad solo es una cuestión de actitud, y es que ¿quien dice que la madurez es expresada únicamente por la cantidad de años que se tenga?, y no por las circunstancias o experiencias que hayas tenido. En el momento en que aprendemos a aceptarnos como somos y a estar seguros de lo que somos, no existe ningún impedimento para ser feliz y mucho menos la diferencia de edad.
Solemos criticar cuando vemos una pareja notoriamente desigual en años, nos preguntamos ¿De qué podrán hablar? o incluso muchas veces escuchamos decir, es que el (ella) no lo (la) representa, y allí es donde entro yo y digo, en este punto de mi vida no necesito ser representado por nadie, soy independiente y responsable de mis actos, quiero conmigo una persona que me apoye, que me acompañe y que me ame, una persona de quien me pueda nutrir emocional e intelectualmente, pero no necesito la aprobación de la sociedad en cuanto a la relación que llevo, y es que se torna tan poco importante la diferencia de edad entre las personas, cuando hablamos de gente que lleva una misma frecuencia que sin duda alguna es lo que debemos buscar en una relación, esa sintonía que si bien debe ser amorosa también es importante que se entremezcle con otros aspectos, como el poder compartir de una buena conversación, o fijarse metas en la que ambos puedan desarrollarse, incluso por ese principio egoísta que mueve el mundo, debemos ser capaces de fijarnos metas individuales y que nuestra pareja tenga la iniciativa de involucrarse, entendiendo que toda actividad que favorezca emocionalmente a uno de los integrantes de la relación eventualmente terminara favoreciéndolos a ambos, entonces ¿por qué preocuparnos en la diferencia la edad? Si podemos enfocar esa energía en desarrollar otros aspectos de la relación.

