jueves, 23 de abril de 2009

Cuestión de Actitud

¿Cuantos de nosotros no hemos pasado por el penoso momento de ser criticado por llevar una relación con una persona mayor o menor?, en algunos momentos particularmente me he vuelto el blanco de innumerables criticas como esas y si bien es cierto que he tenido algunas relaciones donde yo he sido hasta 10 años mayor, no deja de ser cierto que de alguna manera cada quien elige la edad, las características físicas e incluso el sexo de la persona con quien quiere compartir un determinado momento de su vida y con suerte hasta el resto de ella. Pero reflexionando sobre este tema he pensado que la diferencia de edad solo es una cuestión de actitud, y es que ¿quien dice que la madurez es expresada únicamente por la cantidad de años que se tenga?, y no por las circunstancias o experiencias que hayas tenido. En el momento en que aprendemos a aceptarnos como somos y a estar seguros de lo que somos, no existe ningún impedimento para ser feliz y mucho menos la diferencia de edad.

Solemos criticar cuando vemos una pareja notoriamente desigual en años, nos preguntamos ¿De qué podrán hablar? o incluso muchas veces escuchamos decir, es que el (ella) no lo (la) representa, y allí es donde entro yo y digo, en este punto de mi vida no necesito ser representado por nadie, soy independiente y responsable de mis actos, quiero conmigo una persona que me apoye, que me acompañe y que me ame, una persona de quien me pueda nutrir emocional e intelectualmente, pero no necesito la aprobación de la sociedad en cuanto a la relación que llevo, y es que se torna tan poco importante la diferencia de edad entre las personas, cuando hablamos de gente que lleva una misma frecuencia que sin duda alguna es lo que debemos buscar en una relación, esa sintonía que si bien debe ser amorosa también es importante que se entremezcle con otros aspectos, como el poder compartir de una buena conversación, o fijarse metas en la que ambos puedan desarrollarse, incluso por ese principio egoísta que mueve el mundo, debemos ser capaces de fijarnos metas individuales y que nuestra pareja tenga la iniciativa de involucrarse, entendiendo que toda actividad que favorezca emocionalmente a uno de los integrantes de la relación eventualmente terminara favoreciéndolos a ambos, entonces ¿por qué preocuparnos en la diferencia la edad? Si podemos enfocar esa energía en desarrollar otros aspectos de la relación.

No menos importante es, que así como encontramos muchas cosas interesantes al momento de iniciar una relación con alguien mayor o menor, como por ejemplo el poder absorber la energía que la juventud lleva consigo, esas ganas de asumir riesgos o nutrirnos con la experiencia, el tacto o la sapiencia de esa persona mayor que nos acompaña, debemos asumir que cuando existen diferencias de edades hay cosas con las que necesariamente tenemos que lidiar y es que la forma de reaccionar ante los conflictos que nos presenta la vida, es diferente en cada persona, pero aún más diferente entre las brechas generacionales, pero si tenemos la habilidad para hacer de esto no un aspecto negativo sino de retroalimentarnos, de lograr un circuito de aprendizaje donde uno sea capaz de enseñar al otro y sacar experiencias gratificantes para ambos, estoy completamente seguro que más que un conflicto de pareja se volvería uno de los atractivos de la relación.

martes, 21 de abril de 2009

Pérdida Total

Cuando sufrimos un accidente de transito siempre tenemos a un especialista en la materia que nos calcula cual fue la magnitud del siniestro, ahora, ¿cuando hablamos del corazón quien estipula los daños? ¿Quien nos dice si sufrimos una pérdida total? y, una vez establecidas las culpas, si es el caso ¿quien se responsabiliza de enmendar los daños?
Con frecuencia nos preguntamos si sabrá la otra persona lo mucho que hemos sufrido y mi respuesta es, que muchas veces si, cuando dañamos o somos dañados siempre notamos el tipo de daño, y podemos en algunas ocasiones hasta percatarnos de cuanto esta sufriendo la otra persona, el asunto es que nunca hacemos algo por repararlo y es que el único seguro que tenemos para reparar los daños del corazón esta en nosotros, no podemos esperar que venga alguien a curar nuestro padecimiento, pero aun así, la vida nos proporciona una clínica para daños graves, en donde los expertos en tratar de reparar el daño son los amigos y familiares, siempre existe una persona cercana que trata de ayudarnos alentándonos a continuar adelante y nutriéndonos con consejos que muchas veces no aplicaremos, pero están allí dispuestos a hacerse cargo de la inspección minuciosa del órgano dañado estableciendo las posibles causas y buscando la manera, no siempre sabia de repararlo, muchas veces hasta proporcionan alguna sugerencia para solicitar la indemnización por medio de la venganza, que desde luego no es lo mas recomendable, pero bien, lo cierto es que al iniciar una relación deberíamos protegernos con medidas de seguridad básicas, como una bolsa de aire para cuando nos toca chocar de frente con la realidad, y una póliza de seguros por si nos causan algún tipo de daño.
En estos casos la póliza de seguros no es mas que nuestra propia capacidad de aceptar nuestros errores y darnos cuenta que mucha de las veces nos hacen daño porque de alguna manera se los permitimos, estando claros de eso el único modo de protegernos es mediante la precaución y si el daño ya fue causado pues el único tramite cierto para la reparación debe ser el perdón. Perdonando a los demás y perdonándonos a nosotros mismos es el medio mas certero que tenemos para poder abrirnos paso ante el dolor, cuantificando, no los daños, sino el aprendizaje, y no ese aprendizaje negativo que no hace ser mas desconfiado, por el contrario tenemos que buscar la enseñanza positiva de la relación “que si la hay”, porque, si estuvimos dispuestos a pasar tiempo de nuestras vidas con otra persona realmente existía algo que nos interesaba.

lunes, 20 de abril de 2009

El Metabolismo Emocional

Frecuentemente escuchamos decir cuando alguien esta un poco pasado de peso, que tiene un metabolismo lento, ¿que pasaría si asociamos ese comentario con el corazón?, ¿podríamos pensar que hay personas que tienen un metabolismo lento al momento de asimilar las rupturas?, es fácil deducir que a lo largo de nuestras vidas algunas relaciones ciertamente nos han causado algún tipo de indigestión sentimental, que pueden variar desde la falta de apetito hasta el exceso de apetito, en muchas ocasiones hasta surgen algunas otras patologías o trastornos de conducta, lo cierto es que realmente nos afecta, pero, ¿que tan rápido podemos superar eso?, existen personas que con asombro uno mira y se da cuenta que se recuperaron fácilmente, pero por el contrario existen otras que al paso del tiempo les cuesta recobrar esa estabilidad que tenían antes o durante la relación, pero, ¿será que realmente la tenían?, ¿perdieron la estabilidad por causa de la relación? o es ¿que la relación les proporcionaba la estabilidad que les faltaba?. Fácilmente podríamos especular en ese particular mas lo cierto es que una vez que padeces de metabolismo emocional lento es muy difícil encontrar el remedio, y es que el paso de los años nos enseñan que hay relaciones difíciles de olvidar y es allí donde radica todo, el querer o tratar de olvidar, ¿es necesario de verdad olvidar? o simplemente lo que nos corresponde es aprender del fracaso y no cometer los mismos errores y en el caso contrario de sentirse victimario no volver a lastimar a nadie.
La complejidad humana se manifiesta de muchas formas pero la más frecuente se encuentra en las relaciones sentimentales. Creo que lo que deberíamos entender es que el paso de las personas por nuestra vida no necesariamente es permanente y si nos quitáramos esa idea de la mente seria el antiácido perfecto para curar los trastornos digestivos emocionales, si en determinado momento de mi vida me doy cuenta que ni las parejas ni los amigos necesariamente son para toda la vida, seria mas fácil aceptar la partida, pero el sentido de pertenencia es tan fuerte que aun reconociendo la ruptura nos cuesta aceptar la partida, siempre albergamos la esperaza de que esa persona recapacite que inesperadamente el universo la o lo ilumine y vuelva desesperadamente hasta nosotros con el fin de vivir felices para siempre, cosa que eventualmente descubrimos que no sucede, y es por esto que lo único que nos queda es reflexionar y continuar nuestro camino y si en algún momento nos cuesta trabajo desprendernos de las personas pues debemos entender que vinimos a este mundo solos y que nada de lo que tenemos nos lo hemos ganado, pues todas las cosas que realmente nos acompañan se nos fueron dadas al momento de nacer, y es que lo único que verdaderamente tenemos, es nuestra alma, porque hasta el cuerpo se nos presto como instrumento para el transito por esta vida.

domingo, 19 de abril de 2009

El Valor

Siempre me he preguntado con relación al amor, ¿Cuándo es el momento en que uno comienza a darle valor a la relación? Constantemente he escuchado decir eso de “nunca valoró lo que tenia hasta que lo perdió”, o muchas veces me dijeron “nunca te di el valor que tenias”, pienso que al iniciar una relación siempre tenemos muchas expectativas de cómo será el futuro con esa persona o que tan duradero será y a medida que va pasando el tiempo vamos aceptando y desechando muchas cosas pero ¿quien cuantifica a las personas?, ¿como reconocemos el valor que tienen? o mejor aun ¿como sabemos si el valor que le estamos dando es el mismo que esa persona espera tener?, ¿cual es la medida del valor de las personas?, ¿se trata de respeto, confianza, amor, compañerismo, lealtad?, y de ser así si nunca lo proporcionamos o nunca nos lo dieron ¿como es que pudimos permanecer en una relación bajo esas circunstancias?, ¿realmente necesitamos que otra persona nos de el valor que merecemos? o ¿nosotros mismos nos debemos encargar de eso?.

Si tomamos en cuenta que la medida se basa en los términos que cada persona establece, ¿como pretendemos que los demás nos valoren más de lo que nosotros mismos lo hacemos?, creo que en algún momento deberíamos descubrir que nadie nos respetará y amará más de lo que nosotros mismos lo hacemos, pero aun concientes de todo eso siempre buscamos la aceptación del otro, creo que realmente es una cuestión de dependencia emocional, en algunos casos perdemos la idea de lo que es una pareja y es que no nos damos cuenta que no necesitamos a otra persona a nuestro lado para ser felices muy por el contrario debemos ser felices solos para poder compartir esa felicidad con la persona que esté a nuestro lado. Con una premisa tan fácil de comprender ¿como es que aun esperamos que nos cuantifiquen las cosas que hacemos?,es una necesidad humana el ser reconocidos por los demás y creo que ahí está el error, en esperar que nos valoren, el valor vas mas allá de cuanto digan que te aman, el valor que tienes no se trata de cuanto digan que te respetan, el valor está en el momento en que la otra persona te está entregando su vida de alguna manera, te está permitiendo explorar y conocer sus espacios y de verdad no dejamos de valorar a las personas, en muchos casos el problema es que perdemos el interés y con el se van todas aquellas cosas que consideramos deberían hacer los demás por nosotros para sentirnos valorados. En dicho caso la ausencia del valor radica en que posiblemente nos dejaron de amar, y esa realmente es la parte que nos cuesta aceptar.

domingo, 12 de abril de 2009

La Ciudad y sus Camas

En esta extraña ciudad tan apresurada y estresada como todos la conocemos es fácil sentir que nos agreden emocionalmente, que somos vulnerados, engañados y algunas veces hasta maltratados, en algunas oportunidades todo sucede tan rápido que solemos pensar que el mundo lleva una frecuencia diferente a la nuestra, pero a pesar de todo esto seguimos confiando que en algún momento esa persona especial llegara y eso hace que cada día nuestra vida se llene de más y más historias que nos recuerdan que el paso por este mundo no siempre es malo, y no siempre es bueno.


Es por esto que me he propuesto recopilar algunas vivencias y anécdota con el fin de reflexionar y así tratar de entender lo que sucede en las camas, dentro de esta ciudad.